4. Diez horas en Frankfurt

Luego de un largo vuelo, llegué a Frankfurt a las 11:30 de la mañana. Incluso después de hacer todos los procedimientos de inmigraciones y aduana, me quedaban esperar 8 horas para mi próxima salida.

Di un par de vueltas y no me alcanzaban los ojos para mirar. Había comida extraña, carteles en cinco idiomas, y gente de todas las nacionalidades. Era una mezcla de olores, sonidos y colores fascinante. Ese lugar me entraba por todos los sentidos y me provocaba una euforia insoportable. Hay un tipo de mariposas en el estómago que sólo son producidas cuando viajás a un lugar desconocido. Y ahí estaban, en mi panza. Estaba cumpliendo el sueño, ¡estaba en Europa!

regional 004Interior

Tantas horas de vuelo y esas mariposas me dieron unas ganas terribles de ir al baño. En el camino, pasé frente a un bar. Un chico me miró, me sonrió, y me saludó con la mano. Me reí y le devolví el gesto. ¡Y dicen que los alemanes son fríos!

En el baño comprobé que mi remera tenía varias manchas: lapicera, pegamento y comida. Solo a mí se me ocurre hacer un viaje tan largo de blanco. Y además, cometí el error de no llevar una muda extra. Tenía que comprar una remera nueva, no podía llegar así a Nápoles.

Me sentí más crota que de costumbre al lado de esas chicas tan elegantes comprando en Gant. Por alguna extraña razón, decidí que sacrificar 60 dólares por una chomba valía la pena. Fui hasta el bar que estaba frente a la tienda para conseguir cambio. Me atendió el mismo chico que me había saludado hacía un rato. Era rubio, alto y muy lindo. Le compré un chocolate y le pregunté si podía pagarle con dólares para que me devolviera euros.

-Sólo porque sos vos- me respondió divertido-

Tenía una sonrisa rápida y cara de pícaro. Le agradecí y me crucé en frente para comprar lo que necesitaba. Cuando terminé, todavía faltaban 4 horas para mi vuelo, así que decidí regresar a leer mi libro al mismo lugar. No pasaron 5 minutos, que se sentó al lado mío una chica visiblemente borracha.

– “¡Mozo! Un vodka con agua tónica, por favor. He perdido mi maldito vuelo. No puedo creerlo. Mi vuelo. Mi maldito vuelo. Necesito unos tragos para sentirme mejor- me dijo abrumada, mientras me clavaba la mirada.- Por cierto, me llamo Alona

Hablaba como afroamericana y vestía llamativamente: colores, collares y anteojos de diseño. Tenía las uñas larguísimas, extensiones de colores y un labial rosa que le daba un toque urbano muy Jersey Shore.

Nos pusimos a charlar y nos reíamos como si nos conociéramos de toda la vida. Alona era de San Francisco pero diseñaba joyas en Florencia. Era charlatana y muy divertida. Ella contaba sus locas anécdotas en Italia mientras Vladdy, nuestro mozo, se reía y agregaba algún bocadillo a la conversación.

la puta foto
Iba mi nueva amiga, por la cuarta copa, cuando me intrigó la cerveza tirada que estaba sirviendo Vladdy.

-Te invito una- me dijo él- Tenés que probar la cerveza alemana.

Fiel a mi costumbre, la acepté con gusto. Estaba deliciosa. Pasaban en la radio “Time of my life” y cuando me quise dar cuenta, Alona, el rubio lindo que me vendió el chocolate y yo estábamos cantándolo a viva voz.

-¿Te llamás Dennis?- le pregunté al rubio leyendo el nametag que tenía en la camisa-

-Si- me dijo extendiéndome la mano- Es un placer. ¿Tu nombre es…?

-Lucía, un gusto

-¡Esa mujer acaba de pasar caminando y se tiró un pedo! -exclamó Alona mientras le clavaba la mirada a una señora que pasaba- Que desubicada que es la gente, dejando su maldito olor en nuestras narices. Juro que nunca dejan de sorprenderme. ¿Podés creer lo que acaba de suceder? Se tiró un pedo, ¡y en mi cara!

Los cuatro soltamos la carcajada al instante. Esta chica no tenía un puto límite. El rubio nos ofreció un licuado de frambuesas y naranjas que aceptamos de buena gana.

-Veo lo que intentas hacer acá Dennis- le reprochó Alona- Querés seducir a mi chica, estoy observando tu lenguaje corporal. La estuviste mirando desde que llegó. Sabés lo que te estoy diciendo. No te hagas el tonto conmigo.

El rubio se sonrojó, me miró, y se rió. Yo me reí también. La conversación era tan natural como si fuésemos viejos amigos. Los mozos, Alona y yo formábamos un grupo extraño y bizarro como esas escenas en los bares de películas hollywoodenses. El café era muy pintoresco. Sencillamente decorado, se escuchaban las voces cantarinas de unos italianos, a lo lejos una pareja hindú y muchos alemanes hablando rápido. Y yo ahí, observando todo. No podía estar disfrutando más de aquel momento.

Mi avión estaba embarcando y tenía que irme. Alona me dio su número, su Facebook, me vendió euros y hasta se sacó una foto conmigo.

-¡Cuando termines tu contrato tenés que ir a visitarme a Florencia! Conozco a los mejores guías de la ciudad y tenés un lugar para quedarte. ¡Llamame! –fue lo último que me dijo.
En la manga telescópica, escuchaba las conversaciones alegres y ruidosas de los italianos que subían conmigo. Cerré los ojos y disfruté esa hermosa sensación que te da cuando el avión despega y la cabina se va presurizando. Caía la noche en Frankfurt y el día no podría haber estado mejor.

Se acercó una azafata con un carrito, me vio escribiendo y me ofreció asiento en la primera clase para que esté más cómoda.

-No hay mucha gente en el avión- me aseguró-

Le agradecí la oferta y me quedé en mi lugar. El vuelo hasta Nápoles era corto y estaba sentada al lado de la versión tana del Kun Agüero. Era muy buena la vista como para moverse.

Miré por la ventana las luces de la ciudad. Pensé que el viernes pasado, a esa misma hora estaba haciendo la tarea de portugués y no podía creer mi suerte. Definitivamente, soy una chica afortunada

3 comentarios en “4. Diez horas en Frankfurt

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s